La alimentación analizada desde el enfoque energético. Parte I.

Actualizado: ago 14

El siguiente articulo realizado por las estudiantes de la Universidad de la Sabana María Camila Arias y Natalia Gomez, para la revista Ucansuca edición 2018-2 "Magia y superstición", busca analizar la alimentación desde el enfoque energético y explica el porqué se puede llegar a transferir energías por medio de la misma. De antemano, queremos agradecer la participación de la profesional Vivian Arias para la realización de este artículo.


El fundamento de existencia del universo, según la física, pasó de ser un vacío inestable a lo que se conoce hoy en día, por un choque energético entre partículas, de esta forma básicamente todo lo que conocemos es energía (Prigogini, 1996). Así mismo, la alimentación, es nuestra fuente principal de energía; como menciona Vivían Arias (conocedora de energía y los chakras) los alimentos son energía y al consumirlos estos tienen la capacidad de transmitirla, ya sea buena o mala (comunicación personal, 24 de octubre de 2018). A partir de lo anterior, el siguiente texto busca analizar cómo por medio de la alimentación se pueden transmitir energías duales. Para esto busca desarrollar las siguientes ideas: ¿Cómo la dualidad se divide entre lo bueno y lo malo? ¿Cómo las energías se disfrazan de brujería? ¿Por qué algunas enfermedades son provocadas por causa de otras personas?


La dualidad; un concepto complejo que dentro de sí abarca una totalidad de significados, su modo de interpretación da pie a miles de teorías. El ser humano como ser dual se convierte en un todo compuesto por dos partes.


Según Platón, se divide en cuerpo y alma, presentando al cuerpo como esa limitación con connotaciones negativas que limita la grandeza del alma, el ente racional e inmortal que por accidente cae a manos de lo negativo (Lobosco, 2004). Más allá de la certeza respecto a esta teoría, es interesante la implementación del concepto dual como opuestos. Es decir, que aunque esté compuesto por dos partes, estas son complementarias de manera contradictoria. Lo interesante respecto a esta teoría, es que esta dualidad se puede encontrar en múltiples sociedades alrededor del mundo, desde diferentes perspectivas que representan el mismo concepto general, y que, básicamente nos hemos encargado de clasificar el universo, las personas y sus prácticas en buenos y malos.


Desde los alimentos, se logra nutrir al cuerpo y le brinda la energía necesaria para funcionar. Aparte de dar la energía calórica necesaria para el funcionamiento, la comida viene cargada con una energía simbólica. Existen muchas concepciones culturales respecto a lo que se puede lograr mezclando ciertos alimentos, hierbas y creando brebajes, que pueden lograr un fin deseado (Ramos, 2011). Pero, más allá de las propiedades buenas o malas que el alimento en sí genere en el cuerpo, la energía que se transmite al crear dicho brebaje es la causante del efecto que este tenga en la persona. Por ende, la magia, brujería o hechicería, donde existe un responsable (bruja, brujo, hechicero etc..) que por medio de sus dones sobrenaturales es capaz de alterar a una persona, es más un imaginario cultural que una realidad paranormal. Como menciona Arias (2018), desde la física cada cosa tiene una frecuencia de onda, ondas electromagnéticas y básicamente cuando se habla de magia, en realidad se habla del efecto de las ondas cuando se entrecruzan y su desenlace sobre otras personas, objetos, o nosotros mismos. Por ende, lo que “hace” la magia es combinar las energías para un propósito final, que puede ser negativo o positivo. Y al ser portadores de energía, cada persona tiene la capacidad de generar ese beneficio o perjuicio por medio de sus emociones y ambiciones.


De esta manera, nuestra pretensiones hacia otros son la fuente de muchos males, así como menciona Goméz (2015) el origen de ciertas enfermedades son causadas por la envidia, el mal de ojo o el desbalance entre lo frío y lo caliente. La envidia ante todas la razones es la más alarmante en el Pacífico colombiano, por el miedo a que las personas realizan conjuros por medio de alimentos que ellos mismos preparan con la intención de hacer mal a la persona que envidian. Lo anterior, podría ser definido como brujería; sin embargo, Arias (2018) afirma que esta no existe, sino que, todo se basa en la intención con la que la persona prepare el alimento. Dado que al un alimento ser preparado con la intención de hacer daño, este va a absorber las energías negativas que se le está imprimiendo y con la mayor seguridad va a cumplir su finalidad.


En conclusión, se pudo analizar que la alimentación puede transmitir energías duales dependiendo de la intención con la que se elaboren los alimentos, dado que están compuestos de las mismas y poseen la capacidad de absorber las energías, malas o buenas, que se le impriman. Finalmente, se afirma que la brujería o la magia no es más que la connotación explicativa para las intenciones y propósitos que se le transmiten a una persona por medio de un alimento.






Bibliografía:

Goméz, A. (2015). Curanderismo: enfermedades, tratamientos y medicamentos en el Pacífico Colombiano. Maguaré, 29 (2), 321.


Lobosco, M. (2004). Phrónesis. Barcelona: Vicens-Vives.


Prigogini, H. (1996). El nacimiento del tiempo [Ebook]. Revista de Filosofía UChile. Tomado de https://scholar.google.com.co/scholar?hl=en&as_sdt=0%2C5&q=la+energia+como+base+del +universo&btnG=


Ramos, A. (2011). “Hacer de comer” y brujería en una población rural en boyacá: “la enfermedad postiza” [Ebook] (2nd ed., pp. 123-127). Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. Tomado de https://scholar.google.com.co/scholar?hl=en&as_sdt=0%2C5&q=brujeria+con+comida&btnG =

2020 Creado por Camila Aris

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